Lo adiviné en su mirada,
aquella sonrisa descarada
de quien sabe que logrará lo que está buscando.
Su forma de besar,
introduciendo su lengua en mi boca
prescindiendo de preliminares que no venían al caso.
El roce impúdico de sus pechos contra mi pecho
y la forma de pasarme sus dedos por la nuca
provocando ese tipo de erección a medias de dolor y a medias de placer.
Las prisas en quitarse la ropa,
arrojando raudo el sujetador tan concienzudamente escogido
y la falta de pudor para lucir sus tetas ante mis atentos ojos.
El desparpajo de sentarse en la cama
de abrir mis pantalones y engullir sin miramientos
mis testículo mientras paseaba su mano rítmicamente cerrada sobre mi polla.
Su estudiada pose de absooluta entrega
cuando la arrojé de espalda y separé sus piernas para
devorar su coño como si fuese una fruta encontrada en mitad del desierto.
El enérgico empellón
con el que me indicó que la penetrase sin miramientos
estrellando mis caderas contra sus muslos envolventes.
Los gritos sin mesora
con los que acompañaban las acometidas de mi voluntariosa verga
sobre su insondable orificio vaginal.
El desesperado intento de evitar
que le sacara mi polla para colocarme el condón
presionando con sus férreos brazos sobre mi culo.
(incluso llegó a decir ¿pero qué haces cabrón?)
La forma de volverse de espaldas
poniéndose a cuatro patas para pedirme
que introdujese mi dedo por su culo mientras volvía a follarla.
El estremmecimiento cuasiepiléptico
con el que acompañó el orgasmo
al sentir como masajeaba mi polla con el dedo desde el interior de su conducto rectal.
La forma rápida de vestirse,
dejándome tirado y murmurando no ha estado mal del todo,
mientras desaparecía sin darme tiempo apenas a deahogar la emoción acumulada.
elena — 09-06-2006 00:43:27
Otraelena — 10-06-2006 00:10:08
najwa — 10-06-2006 12:34:12
Azul — 10-06-2006 22:38:47
luces — 12-06-2006 08:46:38